#historias Escuche a capitán, nuestro perro, ladrar.
Al salir a ver qué sucedía, escuche unos maullidos diminutos que se perdían y regresaban.

Me dirigí hacia un viejo mueble, de donde venían los maullidos.

¡Y me encontré con estos lindos lanudos! Decidimos llevarlos dentro para evitar que capitán les hiciera daño.

Están seguros, con su madre, en un cuarto donde guardamos cosas que no se utilizan.

Cuando  crezcan un poco nos quedaremos con Kiki, el gris rallado. Sus dos hermanos serán dados en adopción a una familia que realmente los adopte como hijos.