Todos nos sentimos frustrados de vez en cuando. Se nos forma un nudo en la garganta y nos invade una sensación de impotencia, como si quisiéramos salir corriendo, pero un gran muro nos lo impide.

Puede que cargues con esta frustración desde casa, o que alguna situación en tú trabajo tal vez una discusión con tu jefe, tus subordinados o algún compañero de trabajo, la haya desencadenado.

Sea cual sea su origen, arrastrar este sentimiento y dejar que se acumule nunca es una buena idea.

Lo más importante es saber cuando te sientes frustrado.

- El primer paso para lidiar con la frustración es, ciertamente, reconocerla, reconocer nuestros tropiezos o sentirnos desilusionados no nos convierte en personas débiles. ¡todo lo contrario! tener inteligencia emocional implica, en primer lugar, aprender a reconocer nuestras emociones así como qué las origina.

Confía en el potencia que tienes.

- Si conoces tus capacidades, sabes explotar tus talentos y confías en lo que eres capaz de hacer, se necesitará mucho más que una mala racha para tumbarte.

Reconoce tus habilidades y cultívalas para llegar aún más lejos.

Conoce tus limitaciones.

- Así como debes reconocer tus potenciales, es importante que sepas hasta dónde puedes llegar.

Esto no quiere decir que seas mediocre o que no aspires a mejorar: simplemente, sabes cuáles son las herramientas con las que dispones para alcanzar tus metas, y buscas la forma de sacarles el mejor provecho.

Si conoces tus limitantes y potencialidades, los tropiezos serán mucho menos duros.

Fotografía propiedad del sitio web @pixabay, galería de fotos gratuitas.



#howtodealwith 

Enfrentando la frustración.

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