#tiempo La constante guerra que tenemos contra el tiempo poco a poco la vamos perdiendo.
Cuando era joven retaba al tiempo siempre, pues mis múltiples actividades originaban ese reto.
Debía organizarme para poder cumplir con todos los compromisos. Los estudios, el gimnasio,  el equipo de vóley, la familia,  las fiestas, cubrían todas las horas del día. A esa edad las energías sobran y andar a la carrera de un sitio a otro para llegar a tiempo era necesario.
Si,  ese  bendito tiempo me obligaba  a ver miles de veces mi reloj Seiko, el que mi padre me había regalado para que fuera siempre puntual y no tuviera excusas al responder " no sabia que hora era". En  esa época no habían celulares que nos mostraran en su pantalla y en números grandes exactamente la hora.
Mis amigos de ese tiempo, solían hacer bromas e limitarme a manera de chiste mis entradas al salón de clases, llegaba como un rayo, despelucada y en ocasiones sudada por la carreras que hacía para llegar a tiempo.
Hoy en día ya he perdido esa lucha contra tiempo, siento que me ha ganado, miro mi reloj....que ya no es mi Seiko de esfera azul y sus agujas parece que se movieran lentamente,  aquella vida agitada  la que a veces añoro se ha ido,  los horas del día parecen más largas y el tiempo ahora sobra en mi día a día.



Foto pixabay.

Mi Seiko azul

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