Lo que contaba la vieja Irnelda, en mi pueblo El Guayabo, Zulia, Venezuela. El viento silba entre las ramas del viejo cacaguito. Parece que se oye una canción. Si no la comprendes, pregunta a la vieja Irnelda, la del barrio.

Hace muchos años el árbol era ya alto y corpulento. Estaba donde está todavía, frente a la casa del rio Zulia, cerca del estanque. La casa del sastre envejeció. Ahora estaba solitaria y silenciosa. Solo y apático vivía en ella el pobre Ramon. Había nacido allí.

Cuando llegaban las golondrinas en primavera volaban en torno al árbol y al tejado de la casa del rio, pegaban su barro y construían sus nidos, mientras el pobre Ramon tenía el suyo completamente abandonado, sin cuidar de repararlo.Él se quedaba en su casa, mientras las golondrinas se marchaban.

Cuando la casa era nueva y estaba en buen estado, se trasladaron a ella el sastre del pueblo y su mujer, un matrimonio honrado y trabajador. Por aquellas fechas, la vieja Irnelda era una niña. Más de una vez le habían dado pan y mantequilla. El matrimonio tenía once hijos. Continuará...

Paso en El Guayabo

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