#shortstory Durante un experimento de investigación, un biólogo marino colocó un tiburón pequeño en una pecera, y luego agregó algunos peces pequeños también.

Siendo algo verdaderamente obvio, el tiburón nadó rápidamente alrededor de la pecera con la intención de atacar a los peces, así que teniendo éxito logró comérselos.

El biólogo viendo el resultado decide agregar  una pieza fuerte de fibra de vidrio transparente en la pecera, logrando así crear dos mitades iguales. Luego colocó el tiburón en un lado y un nuevo grupo de peces en el otro.

El tiburón sin dudar nuevamente se lanzó al ataque rápidamente. Aunque ésta vez no obtuvo éxito porque se estrellaba contra el divisor y rebotaba cada vez que lo intentaba, así que siguió y siguió pero vio que no daba ningún resultado. Mientras tanto, los peces nadaban tranquilamente sin la consecuencia de ningún peligro acechándolos. Finalmente luego de una hora el tiburón se cansó de intentarlo.

Este experimento se repitió reiteradas veces durante varios días. El tiburón ya cansado dejo de intentarlo tan seguido y se volvió menos agresivo, hasta que finalmente se cansó de golpear la separación de la pecera y simplemente dejó de atacar por completo.

El biólogo luego quitó la separación, pero el tiburón no intentaba atacar los peces. Fue entrenado para creer que existía una barrera entre él y los otros peces, por lo que ahora nadaban donde quisieran, libres de cualquier peligro.

Moraleja

Al igual que el tiburón de esta historia, muchas veces nosotros nos rendimos después de haberlo intentado sin obtener resultado alguno. Quizás en las metas que te has propuesto, en los estudios, en tu trabajo, en tus negocios, incluso en la vida espiritual.

"Porque el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse, pero los impíos caerán en la desgracia. " Proverbios 24:16

Probablemente te has cansado de intentarlo y fracasar. Te propusiste serle fiel a Dios y fallaste nuevamente. No te des por vencido, la vida está llena de momentos de dificultad y derrotas, pero Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía sino de poder y dominio propio (2 Timoteo 1:7).

No dejes que el desánimo llene tu mente y haga que dejes de intentarlo. Sigue luchando, no te quedes en el suelo hasta caer en la desgracia. Levántate y prosigue a la meta, porque Dios está contigo y el galardón es grande. Confía en Dios y sus promesas.

Imagen de Pixabay #Shortstory

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