#Reviewed  Hace varios años hicimos una bicletada auspiciada por la iglesia adventista del séptimo día, con la finalidad de hacer ejercicio físico y de poder llevar el mensaje de Jesús por toda la ruta que estaba establecida.

Se volvió una experiencia inolvidable, divertido y reconfortante, además que compartes con amigos y mucha gente que conoces, tuve la oportunidad de invitar a mi primo para que también participara y me alegró ver que él disfrutó también de la actividad, porque realmente fue una linda experiencia vivida y muy recordada por ambos.

Pero para hacerlo mas interesante y convertir esa experiencia en algo mucho mejor, sucedió algo muy gracioso, y es que cuando terminamos el recorrido no teníamos quien nos llevara a la zona donde vivíamos y tuvimos que regresar en la mismas bicicletas, a pesar de estar cansados íbamos en el camino riendo y llenos de alegría por el hecho de que estabamos regresando a casa en las bicicletas. Para mi fue algo ¡Woow! y que me gustaría hacerlo de nuevo.

¿Has vivido algo así?


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