“Al que se enoja, todos los fuegos de destrucción lo controlan” (Talmud, Nedarim 22a).
Quien es capaz de controlar su ira es realmente grandioso, como enseñan nuestros sabios: “¿Quién es un héroe? Aquel que controla sus deseos destructivos”. Quien demuestre autocontrol encontrará que ésta es la clave para el éxito tanto en el trabajo como en el hogar.

El enojo destruye vidas. El enojo oscila entre humeantes chispas en el corazón y expresiones de ira exterior y  violencia. El enojo puede ser infundado, basado en razones imaginarias o puede ser aparentemente justificado. Puesto que nuestros Sabios condenan el enojo.

Todos desean romper las cadenas del enojo, pero pocos lo logran. La clave para eliminar el enojo es la emuná  (la fe).



Todos quisieran romper las cadenas del enojo, pero pocos lo logran realmente. La clave para eliminar el enojo de nuestras vidas es la fe.  En este artículo enfocaremos en el enojo y sus costosas consecuencias.

Sin fe no se puede vencer la ira.

Con fe, desarraigamos el enojo; con conciencia espiritual, adquirimos fe. Por lo tanto, para desarraigar el enojo de nuestras vidas, tenemos que rogar al Creador que nos ayude a lograr conciencia espiritual, que es la comprensión de que el Todopoderoso dirige el mundo y todo lo hace con un propósito específico. En consecuencia, en la vida nada es casualidad, ni azar.

EL Rey Salomón dijo: “El enojo reside en el seno de los necios” (Eclesiastes 7:10).

La necedad es ignorancia, y esta es lo opuesto a la conciencia. Como tal, mientras más conozca la persona al Creador, estará menos sujeta al enojo. Por ejemplo, los niños fácilmente se disgustan cuando no logran lo que quieren, porque todavía no han desarrollado la conciencia espiritual. Por lo tanto, la madurez no es tanto una función de edad cronológica como lo es de conciencia espiritual.

La persona con una conciencia espiritual muy desarrollada y una fe sólida no se disgustará aún cuando sea sometida a insultos o humillaciones extremas, puesto que sabe que son pruebas, o aflicciones provenientes del Creador para facilitar la rectificación de su alma.

¡Por el contrario, están felices!

La única manera de purificar un corazón del enojo es estudiar constantemente los principios de la fe. Después de aprenderlos, debemos rezar al Creador y pedirle que la fe se convierta en una segunda naturaleza, como respirar o ver. Mientras más fe logremos, más alejaremos el enojo y purificaremos nuestro corazón.

Jeremias / Irmiah 32:19 grande en consejo y poderoso en obra! Tus ojos están abiertos a todos los caminos de los hijos de los hombres para retribuir a cada uno de acuerdo a sus caminos.

Acá les comparto un poco, nosotros podemos transmitir con nuestras miradas, mucho mas de lo que creemos, podemos reflejar la luz en medio de la oscuridad y en ella podemos ver reflejada nuestra alma nuestro ruah.

Es por ello que decidí compartir con ustedes unas fotografias que me tome antes de ir a dormir. #vervolgverhalen #vervolgverhaal #vervolgverhaal haal


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